martes, 4 de febrero de 2014

5 minutos después de verla.

siento que me estoy enloqueciendo, ya no pienso claramente, cada pensamiento tiene su perfume, ya todo la refleja a ella, mi cabeza es un espacio oscuro donde la única luz que entra ilumina sus recuerdos, nuestros momentos, el  nosotros. La ira, la tristeza y la decepción son los únicos conscientes viviendo este desamor desde un rincón cualquiera, la impotencia es gigante, los pensamientos táctiles, mi vida o mis días son un constante revivir de lo nuestro, pero la cobardía toma parte y cobra valor impidiéndome hacer cualquier cosa en un plano material, mi existencia se ve empaquetada en una bolsa de plástico marca “ella” que me impide tocar algo del exterior sin tocarla a ella, llevo una manta encima donde puedo ver pasar los días pero a través de ella, es una manta que no me permite ver la luz en mi interior, soy un ser envuelto en tristeza y melancolía   incapaz de hacer algo por el mismo, esto poco a poco le quita el sentido a la existencia, una cuchilla para romper este manto, una candela para incendiarlo, una linterna para iluminarme, una pastilla de cianuro para matar la nostalgia.

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